Reseña | «Crónica de piedra» de Ismail Kadare

Ismail Kadare nació en  Gjirokastra, Albania,  en 1936 y desde hace varias décadas es reconocido como el escritor albanés famoso de todos los tiempos. En su juventud estudió en la Universidad de Tirana y fu alumno del Instituto de Literatura Maksim Gorki de Moscú hasta 1960, año en que debe de regresar a su país ya que el gobierno albanés de Enver Hoxha rompe relaciones con la Unión Soviética por el proceso de desestalinización que llevó a cabo Nikita Jrushchov y se acerca a la China de Mao. La vasta obra de Kadare abarca seis décadas e incluye obras como El ocaso de los dioses de la estepa (1978) o El Palacio de los Sueños (1981) y ha recibido algunos de los galardones más importantes a nivel internacional como el Premio Booker Internacional en 2005 o el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2009, asimismo, desde hace muchos años es un fijo en las quinielas del Premio Nobel de Literatura.

Crónica de piedra (1971) es una novela con una fuerte carga autobiográfica sobre sus recuerdos de infancia en Gjirokastra (aunque en la novela no se la nombra) y de la II Guerra Mundial en aquel rincón de Albania. Aunque cada capítulo de la obra abre con un fragmento de la crónica de la ciudad, ésta está narrada en primera persona y a través de mirada lírica de un niño que siente una profunda fascinación por su lectura de MacBeth de William Shakespeare y va a pasar el rato al matadero a ver trabajar a los matarifes, mientras a su alrededor se produce la barbarie. Durante el transcurso de la guerra y por su posición estratégica la ciudad va constantemente cambiando de manos y volviendo al control de italianos y griegos, hasta que finalmente llegan los alemanes y los partisanos comunistas, con las respectivas represalias y venganzas brutales y sin sentido que se van llevando a cabo cada vez que una nueva bandera ondea en el ayuntamiento, también es bombardeada por los británicos. A pesar de la dureza del relato Kadare también ofrece pequeñas dosis de humor a partir de momentos absurdos como que cada vez que entran en la ciudad los itanianos traen dos grupos de mujeres, monjas y prostitutas.

Las supersticiones, el mal de ojo, la magia negra, las costumbres crueles como ahogar en el pozo a una chica que se ha besado con un chico, de esta ciudad pétrea y ancestral, conviven con una modernidad  devastadora que trae la guerra con sus bombarderos y sus armas que van destruyendo las murallas de piedra. El ambiente del relato se mueve entre lo onírico y de fin de una época, uno tiene la convicción de que después de los hechos que narra el protagonista ni la ciudad, ni sus habitantes, ni sus costumbres, ni su folclore serán otra vez los mismos. Tampoco hay que pasar por alto que la misma ciudad es por sí misma un personaje con tanto o más protagonismo que el propio narrador.

Para concluir solo podemos decir que a pesar de la violencia intrínseca de la guerra, Crónica de piedra es una bellísima y conmovedora descripción de una de una ciudad y de un tiempo ya olvidados, que pereció con la guerra y con la dictadura comunista que le siguió, pero que Ismail Kadare rescata de las tinieblas de la memoria y las plasma con su habitual prosa llena de descripciones y metáforas en un libro que es un compendio de sátira, autoficción, memoria, un canto épico, surrealismo que una sola lectura no basta para desentrañar todos sus misterios.

Ficha técnica:

Título: Crónica de piedra.

Título original: Kronikë në gur.

Autor: Ismail Kadare

Traducción: Ramón Sánchez Lizarralde.

Número de páginas: 280.

Editorial: Alianza Editorial.

Año: 2007.

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